Tengo la sensación de haber cerrado un ciclo. No puede ser la crisis de los cuarenta porque todavía me faltan seis años para eso. El caso es que en estos dos últimos meses se han dado una serie de circunstancias que me hacen sentir así.  He dejado de trabajar desde casa, era un autónomo refugiado en la comodidad del hogar, para inaugurar, con Alberto, Iria y Noe, una oficina de coworking, el Espacio Nido. He enviado a la imprenta mis dos primeros libros, escritos con Xulio y Noe. He leído On The Road de Jack Kerouack en inglés y Las uvas de la ira de John Steinbeck traducido al castellano.  He terminado de ver Los Soprano.

Más que un ingreso en la edad adulta, que ya debería haberse producido hace tiempo, tengo la sensación de haber hecho un suave viaje en un coche descapotable.

La sensación viene acrecentada por el protagonismo que la carretera ha tenido en todas las tareas anteriores.

Investigando un poco he encontrado este boceto de Kerouak sobre parte de un viaje que hizo en autoestop alrededor de Estados Unidos y que le sirvió de base para su novela.

Curiosamente en el proyecto N-550, del que forman parte los dos primeros libros que he escrito, estamos haciendo unos planos parecidos pero con la aplicación de Android MyTracks, resultando imágenes como esta:

En Las Uvas de la Ira la carretera es una metáfora del camino hacia una vida mejor, resumiendo las migraciones internas de norteamérica durante la gran depresión.

Las dos novelas americanas ayudaron a mitificar la Ruta 66

La 66 es la ruta de la gente en fuga, refugiados del polvo y de la tierra que merma, del rugir de los tractores y la dis­minución de sus propiedades, de la lenta invasión del de­sierto hacia el norte, de las espirales de viento que aúllan avanzando desde Texas, de las inundaciones que no traen riqueza a la tierra y le roban la poca que pueda tener. De todo esto huye la gente y van llegando a la 66 por carrete­ras secundarias, por caminos de carros y por senderos ru­rales trillados. La 66 es la carretera madre, la ruta de la huida.”

(Estracto de las uvas de la ira)

En Los Soprano, una de las mejores series de la historia, el Sprawl suburbano y la maraña de autopistas que rodean Nueva York y New Jersey son uno de los personajes principales.

La serie me parece increíble desde la intro que os acabo de poner hasta la escena final, que viene a continuación, y que me ha hecho llevar varios días cantando la hortera canción de Journey que elige Tony en el bar.

Los continuos viajes a Ikea en busca de mobiliario para la oficina nueva, los paseos por la N-550 (nuestra ruta 66), la literatura y la televisión han hecho de mi esta sensación.

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