Hoy quiero presentaros una de las obras más interesantes que han parido los estudios de arquitectura más famosos del planeta. Se trata de un edificio que combina un programa mixto solicitado por dos editoras, por una parte querían una oficina y dos dosmitorios y por otra un jardín. Está situada en una pequeña parcela de 8×4 metros en un barrio próximo a la estación de Tokio.

La idea del arquitecto Ryue Nishizawa fue restarle todo el protagonismo posible a las fachadas y a la estructura vertical, no hay muros, y el espacio queda definido por una sucesión de forjados horizontales. En cada planta hay una habitación y en todo el edificio crece un jardín que es el reponsable de dotar de “aire” e incluso intimidad a las estancias. No os perdais las plantas, valen la pena.

Las fotografías son de Iwan Baan del que ya os había hablado aquí.

Vía Domus.