Eso es lo que no para de decirme mi unidad central después de pasar una semana en el servicio técnico (un bajón de tensión fundió mi placa base). He vuelto, ves que bien? ves que bien? he vuelto….

Ni que decir que el parón me ha venido en el momento en el que más trabajo tenía en el estudio. Esto ha hecho que me haya pasado el puente currando, primero instalando programas y ahora retomando los proyectos.

Mientras me pongo al día os dejo una parte de este interesante post que he leído a caballo entre La ciudad viva y Ecosistema urbano. Para leerlo completo debeis visitar una de las dos páginas. Forma parte de una beca de investigación de  Juan López-ArangurenRubén Lorenzo. Copio y pego:

El cuarto mundo y su papel como indicador de la sociabilidad del espacio público, el ejemplo de la zona centro de Madrid

Sobre los Cuartos Mundos:
La peor pobreza, la más dura, es la pobreza de relaciones (Alain Touraine).
Si hay algo que caracterice a las personas que componen los cuartos mundos es el aislamiento respecto de las redes sociales que componen su entorno. Este aislamiento es, en la gran mayoría de las ocasiones, la causa de la llegada a la calle de muchas personas (y no su efecto como se tiende a pensar). La estancia prolongada en la calle es lo que lleva a la cronificación, a las drogodependencias y a la destrucción de la entidad.

Existen muchas definiciones de Cuartos Mundos, pero todas coinciden en que son situaciones de extrema marginalidad que se producen en el seno del Primer Mundo, especialmente en las grandes ciudades. En primer lugar, es importante destacar el plural con el que denominamos las situaciones de extrema marginalidad: “Cuartos Mundos”, es una forma explícita de mostrar la heterogeneidad y variedad que presenta el mundo de la exclusión en una sociedad desarrollada como la nuestra. Partimos del reconocimiento de la exclusión de muchas realidades que, estrictamente hablando, forman parte de la marginación social en Madrid. Una publicación del Consejo de la Juventud de España (2003) definía la exclusión social como ‘un fenómeno que conjuga una serie de factores endógenos (sexo, edad, raza…) y exógenos (extracto social, cultural, económico…) que dificultan o impiden el desarrollo integral del individuo’.

La ciudad no puede ser aislada del tejido social que aloja
Pocas veces se tiene en cuenta un colectivo marginal a la hora de diseñar un espacio urbano, de programar la ausencia o la disposición de un banco o una fuente, la posibilidad de resguardarse a la sombra o protegerse de la lluvia… algunos de estos detalles pueden resultar anecdóticos en nuestra cotidianeidad, pero afectan profundamente al día a día de colectivos más vulnerables: ancianos, niños, minusválidos o personas sin hogar, son grupos sobre los que los cambios en la ciudad repercuten con fuerza.

Las personas sin hogar hacen un uso intenso de la ciudad: comer, estar, trabajar, dormir,…todas sus actividades se realizan dentro del marco urbano, pasando casi la totalidad de su tiempo al aire libre exprimiendo las posibilidades que les sofrece su entorno y creando situaciones nuevas cuando lo existente no es suficiente. Es por eso que creemos que el colectivo de personas sin hogar son expertos testeadores del espacio público, detectores de las posibilidades del diseño urbano y claros indicadores de hacia donde van las políticas del nuevo urbanismo.

Usuarios intensivos de la ciudad, zoom al mobiliario urbano
Hasta el momento los estudios que se han hecho en este sentido se han centrado en la arquitectura que envuelve a los servicios, organizaciones e instituciones, que trabajan con estos sectores de la población. Pero hay una carencia de estudios sobre el espacio público, el escenario común de los “cuartos mundos”.

A partir de aquí el post sigue con imágenes como ésta, para verlas todas y la conclusión del post pinchad en los enlaces de arriba.

Ah! y el Proyecto Terra ha ganado el premio nacional de urbanismo.