En estos momentos la Sears Tower, ahora llamada Willis Tower, es el rascacielos más alto del mundo construído con estructura de acero.

En Construction Week online hemos visto esta tabla donde nos explican los 10 edificios más altos construidos con estructuras de este material.

Hace un año, más o menos, la torre volvió a ser noticia por estos espectaculares miradores situados en una de sus últimas plantas.

Cajas de vidrio que se colgaron de sus fachadas para que los visitantes que no tuvieran vértigo disfrutasen de esa increíble sensación de estar flotando sobre Chicago.

La construcción de este y otros muchos rascacielos fue posible gracias a investigadores como Fazlur Rahman Khan que idearon nuevas soluciones estructurales en acero. En concreto en esta torre se usó el “Bundled Tube” un sistema que hizo que una malla o haz de barras de acero funcionasen de forma conjunta, así desde las fachadas a los tabiques contribuyen al soporte de toda la edificación. La idea rebajó enormemente los costes y el peso de la torre.

El caso es que este rascacielos tiene para mi un significado muy especial. En el verano del año 1992 varios estudiantes de Vigo hicimos un intercambio con distintas familias de Iowa, estábamos un mes viviendo con ellos y luego ellos venían a nuestras casas el mismo tiempo. Lo organizaba el Instituto de la Guía. Así conseguíamos aprender el idioma del otro de una forma bastante económica. Yo tenía 15 años. Llegar a ese estado, en el medio de Estados Unidos, era una cosa complicada, teníamos que coger dos vuelos internos, así que los organizadores decidieron que pasaríamos un par de días en Chicago. Imaginaros, de repente en una de las ciudades más grandes del mundo, sabiendo poco inglés y pasando la noche en un hotel céntrico. Nos volvimos como locos. Estábamos encantados, comíamos fast food, íbamos en metro elevado y veíamos rascacielos por todas partes. El caso es que yo llevé una cámara de fotos, muy sencillita, y me pasé los dos días retratando todo lo que veía. Señales, policías, edificios, barcos, rótulos…Volví a casa con 6 carretes de 24 fotos de la ciudad. Mi madre se quedó un poco asustada, casi no había fotografiado a mis compañeros de viaje, aquello parecía una especie de documental. Siempre me dice que en ese momento pensó que debería ser arquitecto. A mi la idea no me gustaba pero al cabo de tres años me pareció la mejor opción. He escaneado alguna de las fotos que hice, aquellas en las que sale la Sears desde abajo, alguna de las que hice desde el piso 120 de la torre y alguna de nuestros paseos por las calles.