Hace poco he visto la película Adaptation. No quiero contar mucho sobre ella para no estropeárosla a todos los que no la habeis visto. Además la película se explica a sí misma por cuanto el tema de la obra es la dificultad de adaptar un libro a un guión de cine. Justo lo que le encargaron a Charlie Kaufmann con El ladrón de orquídeas.  El caso es que el guionista que recibe un encargo de adaptación termina siendo un personaje de la propia película adaptada. El tema ya es interesante de por sí pero el asunto mejora si poco tiempo antes o después te lees “Si una noche de invierno un viajero“, novela de Italo Calvino.  Si, el argumento es muy parecido, el escritor que tiene una idea que acaba siendo un personaje del libro que estás leyendo.

La novela de Italo además profundiza en esta idea caleidoscópica , tanto es así que en varios capítulos hace referencias expresas a este ojeto que multiplica las imágenes con un juego de espejos. En el titulado “En una red de líneas que se intersecan” recuerda también a Athanasius Kircher y su “teatro polidíptico”, en el cual “unos sesenta espejitos que tapizan el interior de una gran caja transforman una rama en un bosque, un soldadito de plomo en un ejército, un librito en una biblioteca.”

Como sabeis Kircher es el inventor de mil y un objetos como por ejemplo la linterna mágica, precursor del proyector de diapositivas e incluso del cine. En él una potente luz, generada con una llama, atravesaba una serie de vidrios impresos que se desplazaban sobre un rail y proyectaba sus imágenes sobre una pared.

Aquí teneis un podcast sobre la figura del Alemán. Y para terminar la red de líneas que se intersecan o entrelazan Athanasius Kircher es el nombre elegido por uno de los grupos que tocaron en la inauguración de Chaín.