Ayer se cumplieron 50 años de la muerte de Raymond Chandler, uno de mis escritores favoritos. Hace algún tiempo escribí este triple post que ahora publico a modo de homenaje.

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Allen no quería ser Bogart, tampoco John Waynwe.

En la película “Manhattan” la escenografía urbana de New York le sirve a Allen como paisaje físico y emocional para presentarnos a un personaje principal (IKE) que es su (nuestro) “alter ego”. Tanto el director como el personaje se encuentran en el punto de inflexión de una vida conscientemente desordenada e irregular. A un lado la juventud, Mariel Hemingway (Tracey), al otro la madurez, Diane Keaton (Mary).

Una de las escenas más famosas es ésta, IKE le dice a Mary “…ésta es realmente una gran ciudad. No me importa lo que digan los demás. Es tan… la verdad es que es algo definitivo, ¿no te parece? Es…”.

El “decorado urbano” de esta escena es el puente de la calle 59 o puente de Queensborough.

La metáfora del puente es demasiado evidente para explicarla aquí.

Al tiempo que Allen rodaba esta escena, el poeta granadino Luis García Montero escribía “Y ahora, ya eres dueño del puente de Brooklyn”. El escritor se disfrazaba de detective y daba carpetazo a sus mitos adolescentes, para pasar a su edad adulta.

La metáfora del puente es demasiado evidente para explicarla aquí.

En el libro del español las citas a Raymond Chandler son constantes (Una noche como ésta –dijo-, y tiene que estar llena de muerte…).

En la película de Allen actúa la nieta de Ernst Hemingway.

Ambos escritores nacieron en Chicago, ambos escritores publicaron sendas novelas llevadas al cine por el mismo director y protagonizadas por los mismos actores: Hawks, Bogart y Bacall.

Pic_”Manhattan”_1979_Dir:Woody Allen.